personalized, diet, DNA, nutrigenetics, dnanutricoach

La dieta personalizada es mucho más que una simple dieta. ¡Es la mejor versión de ti!

 

Cuando se trata de nuestra dieta, nutrición y hábitos alimenticios, todos parecemos ser LOS EXPERTOS. Lo que comemos es el único factor ambiental que podemos controlar a lo largo de nuestra vida: durante todos los días y además, varias veces al día. Desde el día que nacemos hasta el día que morimos, elegimos nuestra alimentación y desarrollamos preferencias basadas en nuestros propios gustos, influencias y estilo de vida. Al contar con esa «experiencia» cotidiana solemos considerarnos «expertos» y elegir aquel patrón dietético «saludable» que mejor se adapte a cada uno de nosotros. Pero, ¿podrían esas decisiones nuestras corresponder realmente a lo que se entiende por “dieta personalizada”?

¿Tú crees que lo sabes todo sobre ti? ¿Solamente por el hecho de estar sano ya crees estar seguro de cómo funciona tu organismo, de lo que exactamente necesita y de cómo puede llegar a alcanzar su potencial óptimo?

La comunidad científica y las organizaciones gubernamentales colaboran (o al menos deberían hacerlo) para proporcionarnos aquellas directrices dietéticas necesarias para mantener nuestra salud y prevenir la aparición de enfermedades. Estas directrices establecen lo que la gente debe o no comer y al mismo tiempo explican los criterios cualitativos y cuantitativos para promover la salud y prevenir las enfermedades multifactoriales. Pero esas pautas dietéticas no son las mismas en todo el mundo y, de hecho, presentan diferencias substanciales entre los diferentes países.

Por otra parte, estas directrices no siempre se corresponden con los últimos datos científicos, ya que se dejan influenciar por criterios no científicos. Un ejemplo reciente lo encontramos en las directrices dietéticas para los estadounidenses publicadas el mes de enero de 2016 (DGA) (página en inglés) las cuales han generado un gran debate entre los diferentes sectores  sobre el papel que juegan estas directrices en el bienestar de los estadounidenses, en la prevención de las enfermedades comunes, en el estado nutricional, etc. Este debate ha dado lugar a una  petición pública para cambiar el nombre de esas DGA dado que un gran volumen del conocimiento científico existente actualmente no ha sido considerado a la hora de formular esas directrices .

Por lo tanto, los expertos concluyen que estas directrices del año 2015 se podrían caracterizar como incompletas e incluso confusas para el público general.

Cabría añadir que, con o sin debate, las directrices dietéticas generales no son suficientes cuando lo que pretendemos es beneficiarnos de las ventajas de una dieta personalizada. Y eso porque no todos estamos cortados por el mismo patrón.  La consecución de una vida sana, de un envejecimiento saludable y de una eficaz prevención de enfermedades depende fundamentalmente de dos fuentes de información:

1. el genotipo y 2. el fenotipo.

Eso significa que nuestra predisposición genética única (el genotipo) debería acompañar nuestra forma actual de ser y de vivir (el fenotipo). Una dieta, un patrón dietético o un estilo de vida concreto no pueden considerarse como personalizados si el genotipo y el fenotipo no se combinan. Entender nuestros mecanismos internos supone el previo conocimiento de nuestra huella genética. Nuestro ADN escribe el “libro de nuestra vida” y define lo que nos hace únicos. A pesar de que nosotros, los humanos, somos alrededor de un 99% idénticos entre nosotros, el 1% restante es suficiente para definir las diferencias en el color de nuestro cabello, ojos o piel, y también las diferencias en la forma en que comemos, soñamos, hacemos ejercicio o vivimos durante más tiempo.

Esta información es crucial, si queremos aumentar nuestra conciencia y percepción respecto a lo que nos mantiene sanos o a lo que nos enferma. En la era post-genómica, donde la secuenciación del todo el genoma humano es cada vez más factible, las pruebas genéticas que prometen asesoramiento dietético personalizado van siendo cada día más solicitadas. Eso significa que el genotipado, así como otros experimentos, está abandonando con rapidez el encierro del laboratorio para ponerse al servicio de la práctica clínica.  Hoy en día, es muy fácil que uno encuentre y compre pruebas genéticas que prometen revelar los secretos del bienestar y la personalización.

Sin embargo, antes de elegir una prueba genética, tenemos que empezar a reconocer no solamente los criterios cualitativos de la misma, sino también la información fenotípica con la que se debe combinar antes de formular recomendaciones personalizadas.

Incluye y afecta a varios aspectos de nuestro estilo de vida. Una dieta personalizada forma parte de un estilo de vida saludable. El balance entre esas dos cosas, dieta personalizada y estilo de vida, es un servicio que solamente puede conseguirse por un equipo experto y multidisciplinar de profesionales de la salud e investigadores. Hay muchas cosas, relativamente fáciles, que podemos implementar en nuestro día a día para conseguir pequeños cambios hacia hábitos saludables con gran potencial en la reducción del riesgo genético que quizás hemos heredado de nuestros padres. Pero, no tendríamos que hacerlo solos.

La dieta personalizada es mucho más que una simple dieta. ¡Es la mejor versión de ti!

de la Dra Valentini Konstantinidou



error: THIS CONTENT IS COPYRIGHT PROTECTED.
If you wish to share this content, please contact us info@dnanutricoach.com